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Pg. de Gràcia, 12, Barcelona
Especialista evaluando el temperamento de un perro alojado en la residencia

Lo que nos mueve

El bienestar del animal y la tranquilidad del propietario no son objetivos opuestos

Brinelo nace de la observación repetida de un mismo problema: residencias con buen personal y buena intención, pero sin un sistema claro que conecte lo que ocurre dentro del centro con lo que el propietario necesita saber fuera de él.

Consultora recorriendo las instalaciones junto al equipo de una residencia canina

Por qué existe esta consultoría

El sector de las residencias caninas y felinas ha crecido de forma notable en los últimos años. Muchos centros se construyeron o ampliaron de forma progresiva, sin un plan inicial pensado para distintos tamaños de animal o distintos niveles de tolerancia social. El resultado suele ser funcional, pero mejorable.

No partimos de una plantilla única. Cada visita empieza escuchando al equipo que ya trabaja allí: qué genera fricción en el turno de mañana, qué preguntas repiten los propietarios al recoger a su animal, dónde se producen los ladridos que tensan el ambiente. A partir de ahí se construye la propuesta.

El propósito final es doble. Por un lado, que el animal disponga de un espacio adaptado a su tamaño y su carácter, con menos motivos de estrés durante la estancia. Por otro, que el propietario reciba información clara y constante, de forma que la decisión de dejar a su animal en una residencia deje de ser un motivo de duda.

Principios que guían cada intervención

  1. Observar antes de proponer

    Ninguna recomendación se redacta sin haber pasado tiempo en el centro, observando turnos de comida, entregas y salidas al patio en condiciones normales, no en una visita preparada.

  2. Adaptar, no imponer un modelo

    Cada residencia tiene un edificio, un presupuesto y un equipo distintos. Las propuestas se ajustan a esa realidad, priorizando cambios de bajo coste antes que reformas mayores.

  3. La comunicación con el propietario es parte del servicio

    Un informe diario mal planteado genera más preguntas de las que resuelve. Se cuida el tono, la frecuencia y el contenido de cada mensaje que recibe la familia del animal.

  4. Los protocolos se revisan, no se archivan

    Un documento de procedimiento solo sirve si el equipo lo usa. Se acompaña la implantación durante las primeras semanas para ajustar lo que no funciona en la práctica.

Con qué tipo de centros trabajamos

Colaboramos con residencias caninas, felinas y mixtas de distintos tamaños: desde centros familiares con capacidad reducida hasta instalaciones de mayor volumen con varios turnos de personal. También trabajamos con clínicas veterinarias que ofrecen alojamiento como servicio complementario y necesitan ordenar ese apartado del negocio.

No se requiere ningún volumen mínimo de animales ni un tipo concreto de edificio. Sí es útil que el equipo directivo esté dispuesto a revisar rutinas existentes, ya que buena parte del resultado depende de la implicación diaria del personal, no solo del documento entregado al final del proceso.

Recepcionista de una residencia canina completando la ficha de llegada de un perro